Historia de la Asociación Italiana


La Asociación Italiana fue creada el 20 de septiembre de 1907, día que coincidió con la fundación y la unidad nacional de Roma Capital. Fue la primera institución mutual que se creó en General Pico a dos años de la fundación de nuestra ciudad. El primer nombre de la institución fue “Societá Italiana Di Mutuo Soccorso ed Istruzione ‘XX Settembre’”, aunque con los años se le quitaría el aditamento que hacía mención a la instrucción como función y quedaría “Asociación Italiana XX de Septiembre de Socorros Mutuos”.

La comisión directiva estaba constituida por un presidente y un vicepresidente, un secretario, un vicesecretario y un tesorero. Completaban la dirección ocho consejeros o vocales. Entre los doce primeros socios y fundadores de la entidad se encontraban Francisco Piacenza (comerciante de 43 años), Francisco Marconetto (comerciante de 33 años); Isidoro Brunengo (comerciante de 31 años); José Pozzo (comerciante de 30 años); Enrique Bocchio (constructor o albañil de 35 años); Pío Vescovo (constructor o albañil de 27 años); José Vescovo (jornalero de 50 años); Agustín Trucco (constructor o albañil de 32); José Piacenza (13 años); Lorenzo Benedetti (comerciante de 35 años); Miguel Di Gorgo (sastre de 33 años); y Valentín Della Savia (jornalero de 23 años)

La dirigencia se propuso convertir al conglomerado multiforme de los inmigrantes (de diferentes orígenes regionales, sociales, culturales y políticos) en un sujeto singular, homogéneo, que más tarde se definiría como “colonia italiana”. Su objetivo central fue el de reunir fondos entre sus miembros para crear, para ellos y sus familiares, mecanismos de asistencia en materia de salud y enfermedad, protección en casos de desempleo e invalidez y, a veces, ahorro y apoyo educativo. Brindaban a sus asociados actividades recreativas o culturales complementarias.

Este asociativismo constituyó un ámbito de adaptación para los recién llegados y facilitó el proceso de construcción de prestigio y poder en el seno del grupo emigrado para tener una exitosa inserción en la sociedad receptora por parte de las elites institucionales. Y fue el mecanismo a través del cual se promovió y recreó la conformación de una identidad nacional italiana y laica.

El criterio que rigió las relaciones entre los miembros de las mutuales fue estrictamente igualitario, tanto en el plano de los aportes como en el de los beneficios y en la participación en las instancias internas de gobierno.

El número de italianos fue muy importante en General Pico y en su zona de influencia. De esta manera, las familias que se instalaban como comerciantes o trabajadores, chacareros, obreros rurales y / o propietarios comenzaron a crear una comunidad con rasgos propios.

El nacimiento de los lazos de unión y solidaridad entre los connacionales se dieron espontáneamente. La conformación de una asociación que los agrupara para darles cobertura médica, ayuda social y recrear sus raíces en una tierra nueva para ellos fue temprana y podría decirse que nació casi al unísono con la fundación de General Pico.

Para los italianos recién llegados a la Argentina existía una relación muy profunda con esta lucha más allá de los distintos orígenes regionales, sociales y políticos. Esa fecha fue un claro símbolo de su identidad que había que perpetuar como señal de unidad de todos los italianos fuera de su patria. Fue la “fecha patria” de todos los italianos.